La granja...¡de caracoles!
Aunque resulte algo increíble, sí, formamos en clase una auténtica granja de caracoles, y poco a poco, las cajas se iban adaptando a sus necesidades, los alimentos estaban mejor escogidos, y los caracoles estaban más cómodos y hasta nos acompañaban mientras hacíamos las tareas.





Comentarios
Publicar un comentario